El señor de la casa tiene en sus manos a un nuevo cachorrillo de dálmata. No está malito, sino que está durmiendo, pues es muy pequeño y apenas tiene fuerzas para andar. Su papá y el señor de la casa le darán los cuidados oportunos para que crezca fuerte y pronto se haga mayor. De momento, tendrá que seguir durmiendo un poco más mientras su mamá le prepara la comida. No sabemos si podrá dormir mucho, puesto que en la casa de los dálmatas siempre hay gran alegría y movimiento. ¡Estos dálmatas son muchos y revoltosos! ¡Felices sueños!