No hay nada como un feliz día de campo. Nos vamos de la ciudad a alguna pradera o bosque cercano, y allí podemos disfrutar del silencio y la compañía de la naturaleza: árboles, plantas, setas, un arroyo, pajarillos cantando, o incluso una catarata. ¿Recuerdas qué viste en tu última excursión por el campo?