El padre de la bella Aurora prohibió tener husos en todo su Reino. Así, pensó, su hija nunca podría pincharse con la aguja de ninguno de ellos. Por fin llegó el día de su decimosexto cumpleaños. Paseando por el castillo, descubrió un lugar que todos pensaban deshabitado. Sin embargo, encontró una anciana hilando con un huso. Como el rey había prohibido todos los husos, Aurora nunca había visto ninguno y al ver ese extraño aparato con el que esa ancianita hilaba lana, le entró la curiosidad. Se acercó para verlo más de cerca, quiso tocarlo y ¡zas! ¡se pinchó con la aguja!... y Aurora cayó al suelo como muerta... pero sólo estaba dormida, profundamente dormida. ¿Por qué a la princesa Aurora la llaman "la bella durmiente"?