Como el príncipe no encontró respuestas a sus interrogantes acerca del misterioso castillo decidió resolverlo él mismo: él mismo lo inspeccionaría. Así que a lomos de su caballo, se adentró entre exuberantes árboles, enormes matorrales espinosos, alargadas plantas trepadoras y manojos salvajes de todos tipo de flores hasta alcanzar la gran puerta del castillo.
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