Pinocho está contemplando la noche por la ventana, a la luz de una estrella muy brillante. Antes de cobrar vida, la marioneta de madera tenía un gran deseo de estar vivo, como los otros niños, para poder vivir aventuras, recorrer el mundo, hacer amigos e ir al colegio. Sin embargo, desde que la Hada le otorga vida, Pinocho no hace más que meterse en líos, y tomar decisiones erróneas, siendo desobediente, mintiendo y haciendo malas amistades.