Silvestre siempre está recibiendo tortas. Cuando no le persigue un perro es un canguro boxeador que le da coces. Piolín nunca se mancha las manos para darle su merecido a Silvestre. Siempre encuentra un amigo que puede hacer el trabajo sucio por él. Hoy es el canguro boxeador el que se ha topado en el camino de Silvestre. El canguro ha tenido que aplicar algunos de sus golpes secretos contra Silvestre, porque el gato siempre trata de molestar a Piolín y sus amigos.
Imprime el dibujo y coloréalo. Luego nos lo envías y te lo publicaremos en Internet.