Hace muchos, muchos, muchos años, casi 100 años y en Inglaterra, a un niño llamado Christopher Robin le regalaron un osito de peluche. Un día, fue a visitar a los animales de Zoo y allí se encontró con una osa llamada Winnie. Esta osa había nacido en Canadá y como perdió a su mamá, fue adoptada por unos militares quienes la llamaron Winnie porque ellos venían de Winnipeg, una ciudad canadiense. Estos militares vinieron a la Gran Guerra de Europa y dejaron a Winnie en el Zoo donde conoció a Christopher Robin. El papá de Christopher Robin fue quien, inspirado en los ositos, burritos, cochinillos, canguros y tigres de peluche de Christopher Robin, escribió las aventuras de Winnie the pooh.