Anexo 11
ESTRUCTURA Y OBJETIVOS DEL BACHILLERATO. SU LUGAR
EN LA EDUCACIÓN SECUNDARIA
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INTRODUCCIÓN
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OBJETIVOS
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ESTRUCTURA Y ORDENACIÓN
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EL LUGAR DEL BACHILLERATO EN LA EDUCACIÓN SECUNDARIA
1. INTRODUCCIÓN
La LOGSE ha establecido las líneas generales de la ordenación
y las finalidades de las distintas etapas educativas, entre ellas, el Bachillerato.
Las características básicas del nuevo Bachillerato,
fijadas en los artículos 25 al 29 de la LOGSE, son las siguientes:
-
Dura 2 años y lo cursan los alumnos a partir de los 16.
-
Se accede con el
Título de Graduado en Educación Secundaria.
-
Sus finalidades
fijadas en la Ley son: proporcionar a los alumnos una madurez intelectual
humana, conocimientos y habilidades para desempeñar funciones sociales
con responsabilidad y competencia, y darles una preparación que
le permita acceder a la Formación Profesional de grado superior
y estudios universitarios, así como a estudios superiores de las
enseñanzas artísticas.
-
Se organiza en modalidades.
La Ley fija cuatro y deja abierta la posibilidad de que el Gobierno, de
acuerdo con las Comunidades Autónomas, pueda modificarlas o crear
otras.
-
Se desarrolla en materias
comunes, expresamente fijadas en la Ley, materias específicas de
modalidad y materias optativas, cuyo contenido y denominación, en
cambio, no son establecidas en la Ley.
-
Además de cumplir por sí mismo una función educativa,
en relación con las capacidades citadas en el art. 26, tiene valor
preparatorio para encaminar a los alumnos hacia estudios posteriores, universitarios
o profesionales.
Tradicionalmente, el Bachillerato ha sido concebido como un período
educativo de preparación para la Enseñanza Superior. Cuando,
además, los estudios universitarios eran cursados únicamente
por una minoría privilegiada de la población, el propio Bachillerato
era una opción restringida y homogénea. En los últimos
años, sin embargo, el Bachillerato en España, como en otros
países, ha dejado de ser minoritario y elitista. Cada vez son más
jóvenes que lo cursan. El incremento creciente de las tasas de escolarización
señala que el Bachillerato ha dejado ya de ser una vía educativa
para minorías. Por ello, es necesario replantear el sentido del
Bachillerato en nuestra sociedad como opción educativa para una
mayoría de la población de acuerdo con la tendencia descrita.
Es preciso programar los contenidos del Bachillerato para la gran mayoría
de los jóvenes, y es necesario desarrollar medidas de política
educativa para mejorar, no sólo la tasa del éxito, sino el
nivel de aprendizaje de los alumnos que lo van a cursar. Los sistemas educativos
de nuestro entorno presentan un rasgo común: una insatisfacción
generalizada con respecto a sus modelos de Bachillerato. En todos ellos
se pretende que este nivel postsecundario sea, a la vez, especializado
y general: que ofrezca opciones, pero sin los costes que implica el hecho
de elegir. Allí donde predominan modelos diversos se tiende a la
integración; por el contrario, donde predominan los integrados se
exige mayor rigor y especialización. En el Proyecto para la Reforma
de la Enseñanza se afirma que en la mayor parte de los países
de nuestro entorno cultural los límites de la enseñanza comprensiva
se establecen en torno a los 15/16 años. En esa edad las diferentes
motivaciones, aptitudes e intereses entre los estudiantes, así como
su madurez para optar por alternativas definidas de realización
social y personal aconsejan una neta diferenciación de ramas en
la ES.
En ella, el Bachillerato tiene una sustantividad propia y un carácter
bien definido por varias razones:
-
Su carácter no obligatorio, que la diferencia de la primera etapa
de la Enseñanza Secundaria.
-
El énfasis en la función preparatoria para la Educación
Técnico profesional o universitaria, aunque sin perder de vista
que el Bachillerato debe tener también un carácter terminal.
-
El ofrecimiento de posibilidades más amplias de elección,
en consonancia con una mayor diversidad de intereses y aptitudes de los
estudiantes de 15/16/18 años, y también por su mayor cercanía
al mundo profesional y laboral, que exige preparaciones diversas.
-
La definición de la disciplina, y ya no del área, como unidad
curricular, lo que implica también una mayor diferenciación
de profesores claramente especializados.
2. OBJETIVOS
El artículo 26 LOGSE, expone las capacidades que el Bachillerato
ha de contribuir a desarrollar en los alumnos:
-
Dominar la lengua castellana y la oficial de la propia CA.
-
Expresarse con fluidez y corrección en una lengua extranjera.
-
Analizar y valorar críticamente las realidades del mundo contemporáneo
y los antecedentes y factores que influyen en él.
-
Comprender los elementos fundamentales de la investigación y del
método científico.
-
Consolidar una madurez personal, social y moral que les permita actuar
de forma responsable y autónoma.
-
Participar de forma solidaria en el desarrollo y mejora de su entorno social.
-
Dominar los conocimientos científicos y tecnológicos fundamentales
y las habilidades básicas propias de la Modalidad escogida.
-
Desarrollar la sensibilidad artística y literaria como fuente de
información y enriquecimiento cultural.
-
Utilizar la educación física y el deporte para favorecer
el desarrollo personal.
Del contenido del art. 26 se desprende que hay en el Bachillerato tres
grandes finalidades:
-
Formación general, de objetivos educativos propios e intrínsecos
del Bachillerato, con valor en sí y por sí mismos. Esta finalidad
podría llevar a hablar de la función “terminal” del Bachillerato,
puesto que con él pueden concluir los estudios de un alumno. Posee
una finalidad educativa general (se habla de él en singular aunque
tenga diferentes modalidades, y además, se otorga un título
único).
-
Propedéutica o preparatoria, con una educación más
especializada y que pone los fundamentos de estudios posteriores. El principio
de unidad del Bachillerato parece estar equilibrado y supeditado a un principio
de diversidad y especialización que se relaciona de manera más
estrecha aunque no exclusiva, con la finalidad propedéutica o de
preparación en un campo determinado de los saberes, de la cultura
y de la profesionalización. Esta finalidad, donde el Bachillerato
aparece como tramo intermedio y de enlace entre la educación obligatoria
y los estudios superiores, se consigue con el establecimiento de las distintas
modalidades y materias estrictamente optativas.
-
La FP de Base constituye un aspecto especialmente importante de la finalidad
propedéutica y orientadora. Esta es el conjunto de conocimientos,
aptitudes y capacidades básicas relativas a un número amplio
de profesiones. Se trata de contenidos formativos que constituyen la base
científico tecnológica y las destrezas comunes que son necesarias
como fundamento y soporte de un conjunto de técnicas o campos profesionales.
Con la FP de Base se realiza la integración de dos vías educativas
tradicionalmente separadas en nuestro país en la Enseñanza
Media: la formación académica y la formación profesional,
dando lugar a un tronco general común que sirve de soporte de las
salidas profesionales inmediatas (FP Superior) o de posteriores estudios
universitarios.
-
Orientadora, relacionada con la finalidad propedéutica, configuradora
de un itinerario educativo personal del alumno que se prolongará
en estudios formativos superiores. Esta finalidad ha de materializarse
en algo más que en una información sobre itinerarios y salidas.
-
Ha de estar presente y concretarse en la estructura misma del currículo
y de la ordenación académica; tiene que manifestarse en esa
ordenación y estructura, de modo que el alumno encuentre en la oferta
de materias y actividades los elementos que le permitan tantear las características
y exigencias de las salidas alternativas que se le ofrecen en los estudios
superiores. Este criterio lleva a la conveniencia de que exista una correspondencia
entre la modalidad del Bachillerato y las vías o itinerarios básicos
de la diversidad que permite ya el segundo ciclo de la ESO. La orientación
conlleva cierta exigencia de reversibilidad. La insistencia en los aspectos
propedéuticos especializados y orientadores, no anula la finalidad
de formación básica, ni tampoco las características
de unidad del Bachillerato. La finalidad formativa no se resiente con un
Bachillerato diversificado, especializado y orientador. No debe identificarse
en exclusiva la finalidad formativa con las materias comunes, generales
e instrumentales. Las materias o actividades de especialización
no sólo desarrollan capacidades generales sino que constituyen la
vía más adecuada. Una formación especializada y correctamente
orientada será capaz de lograr buenos resultados en relación
con objetivos y capacidades generales, en la medida en que los resultados
son transferibles a cualquier otro campo de conocimiento o práctica.
3. ESTRUCTURA Y ORDENACIÓN
La LOGSE, determina que el Bachillerato se organizará en diferentes
modalidades,
con materias específicas, las cuales, junto con las materias comunes
y con materias optativas, vendrán a constituir el currículo
completo de los alumnos que cursen estas enseñanzas. Asimismo, el
Real Decreto 1700/91, establece la estructura del Bachillerato. Las modalidades
se organizan en relación con los grandes ámbitos del saber
y con las carreras universitarias y ciclos formativos profesionales de
nivel superior que puedan cursarse después del Bachillerato, y han
sido establecidos en la LOGSE. La propia LOGSE, atribuye la Gobierno la
competencia para establecer nuevas modalidades o modificar las ya definidas
de acuerdo con las Comunidades Autónomas.
La LOGSE establece las cuatro modalidades recogidas a su vez por el
Real Decreto mencionado:
-
Artes.
-
Ciencias de la Naturaleza y de la Salud.
-
Humanidades y Ciencias Sociales.
-
Tecnología.
La articulación del Bachillerato en las cuatro modalidades tiene
buenos fundamentos, tanto en la organización de la cultura de nuestro
tiempo, como en los grandes itinerarios educativos que desde la Educación
Secundaria encaminan hacia estudios posteriores. La cultura contemporánea,
superadora de la dicotomía “Ciencias/Letras”, se organiza y especializa
en grandes tipos de actividades y productos culturales en una serie de
ámbitos:
-
El de la investigación científica en la naturaleza física
y en la vida.
-
El de la exploración científica en el mundo humano y social,
junto con aquellos otros modos de indagación e interpretación
del ser humano que recogen las humanidades y los saberes antroposociales.
-
El de los instrumentos, las máquinas, la producción material
y la tecnología.
-
Y el de las artes en general, no sólo las tradicionales, sino todas
las surgidas a lo largo de la Historia y las más recientes, propiciadas
por la tecnología.
Estos ámbitos se interrelacionan y se impregnan unos con otros.
Las distintas modalidades de Bachillerato atenderán, en todo caso,
a la triple finalidad formativa, preparatoria y orientadora en relación
con los correspondientes ámbitos culturales que definen cada modalidad.
Las distintas modalidades asegurarán, asimismo, una formación
básica de carácter profesional y una madurez personal que
facilite la transición de los alumnos a la vida activa. El Bachillerato
se ordenará en materias comunes, materias propias de cada modalidad
y materias optativas. Los alumnos de Bachillerato han de cursar todas la
materias comunes del mismo, seis materias de la modalidad elegida en el
conjunto de los dos cursos y las materias optativas que las Administraciones
educativas fijen, así como el número de éstas que
los alumnos deberán superar en cada uno de los cursos del Bachillerato.
Las materias específicas de una modalidad no elegida por el alumno,
pero que es impartida en el centro, podrán ser elegidas por el alumno
dentro de su margen de optatividad en la medida en que el centro educativo
pueda organizarse así. Esta posibilidad sirve para favorecer el
progreso de los alumnos más capacitados o más motivados.
Serán materias
comunes del Bachillerato:
-
Educación Física;
-
Filosofía; Historia;
-
Lengua Castellana,
-
lengua oficial propia de la correspondiente CA y Literatura;
-
Lengua extranjera.
Cada una de las materias comunes se cursará en los dos años
del Bachillerato o en uno solo de ellos. La decisión a este respecto
será adoptada por las administraciones educativas competentes.
La Religión Católica será materia de oferta obligada
para los centros, que asimismo organizarán actividades de estudios
orientadas por un profesor (estudio asistido). La determinación
del currículo de la Religión Católica corresponderá
a la jerarquía eclesiástica.
Desde el punto de vista de la organización del profesorado y
de impartición de la docencia, las materias estarán asignadas
a los departamentos o seminarios, cada uno de los cuales tendrá
responsabilidad sobre una o varias materias. En el caso de los centros
educativos que impartan también ESO, estos mismos seminarios o departamentos
se harán cargo de las enseñanzas correspondientes a las áreas
de dicha etapa.
La evaluación de los alumnos se realizará por materias.
Para pasar del primer curso al segundo sería preciso haber alcanzado
una evaluación positiva en las materias correspondientes, con dos
excepciones como máximo.
Para recibir el título
de Bachiller será preciso haber superado positivamente todas las
materias: comunes, de modalidad y optativas elegidas. El título
de Bachiller facultará para acceder a la FP de Grado Superior y
a los estudios universitarios. En este último caso será necesario
la superación de una prueba de acceso que, junto a las calificaciones
obtenidas en el Bachillerato, valorará, con carácter objetivo,
la madurez académica de los alumnos y los conocimientos adquiridos
en él.
La movilidad dentro del Bachillerato coincide en gran medida con la
posibilidad de cambiar de modalidad en segundo curso. Las administraciones
educativas competentes establecerán las condiciones en las que un
alumno que ha cursado el primer año de Bachillerato dentro de una
determinada modalidad podrá pasar al segundo de una modalidad distinta.
A través de la tutoría y del departamento de orientación,
los centros de Secundaria habrán de posibilitar que los alumnos
realicen la elección de modalidad más adecuada a sus capacidades
y a sus intereses en el primer curso de Bachillerato, y habrán de
ayudar con los medios oportunos a aquellos alumnos que en segundo curso
efectúen un cambio de modalidad.
4. SU LUGAR EN LA EDUCACIÓN SECUNDARIA
El Bachillerato forma parte de la Educación Secundaria, como
tramo no obligatorio. Esta ubicación
lo coloca en estrecha relación con la ESO y con los ciclos formativos
profesionales, para algunos de los cuales, los de grado medio, no es preciso
haber superado el Bachillerato, mientras que para acceder a otros, los
de grado superior, se requiere el título de Bachiller.
El Bachillerato, por otra parte, conecta con la Universidad a través
de una prueba de acceso. Como modo ordinario de acceso, la Ley establece
que podrán acceder a los estudios de Bachillerato los alumnos en
posesión del título de Graduado en Educación Secundaria.
El Bachillerato constituye, por otro lado, la vía normal de acceso
a estudios posteriores, sean universitarios, sean profesionales. Pero se
trata de un tránsito no automático, sino bajo determinadas
condiciones que, por otra parte, son diferentes en cada caso. En realidad,
constituye condición necesaria, pero no suficiente, de acceso a
ambos casos. Para acceder a las enseñanzas profesionales de nivel
superior puede requerirse, y de ordinario se requerirá, no sólo
haber cursado el Bachillerato, sino haberlo cursado en una determinada
modalidad y con materias definidas.
Para el acceso a la Universidad, además del Título de
Bachiller, se requerirá una prueba de acceso específica.
Hay, sin embargo, otras vías de acceso a la Universidad: la prueba
para mayores de 25 años y la vía de aquellos alumnos que
cursen enseñanzas profesionales de nivel superior y que pueden acceder
a determinadas carreras universitarias que específicamente se señalen.
El éxito del nuevo Bachillerato estará asegurado si consigue
cumplir satisfactoriamente sus funciones de enlace entre la educación
común obligatoria, de un lado, y la educación superior y
la transición a la vida activa, de otro. El Bachillerato prolonga
todavía propósitos y contenidos educativos de la ESO, y está
planteado como segundo tramo, no obligatorio, de la Educación Secundaria.
Este enlace con los ciclos educativos anteriores aparece con mayor claridad
en materias que se corresponden con áreas de la Educación
Secundaria (Lengua y Literatura, Lengua extranjera, Educación Física..).
En estas materias lo que caracteriza y diferencia al Bachillerato de la
ESO, además del nivel de adquisición y afianzamiento del
aprendizaje, es también la profundización en la reflexión
y en el análisis crítico acerca de los conocimientos de base.
Sin embargo, aún más que la continuidad con la etapa anterior,
a un Bachillerato tan diversificado lo que le caracteriza es la conexión
con posteriores ciclos formativos. Lo relevante para esa diversidad no
está en hablar de Bachillerato en singular o plural, ni tampoco
en el número de los tipos o modalidades básicas; está
más bien, en la variedad de oferta educativa que contiene y en la
amplitud de los itinerarios individuales que hace posibles.
Esta diversidad aproxima a este nuevo Bachillerato a la “universitas”
de saberes, de donde le vienen el nombre y los rasgos básicos a
la Universidad desde sus orígenes. Este Bachillerato diversamente
interno facilita la conexión con la formación profesional
específica. La gran variedad de los ciclos formativos está
convenientemente prefigurada y preparada en el Bachillerato: en la configuración
abierta de las diferentes modalidades y también en la posibilidad
de introducir materias optativas, justificadas, entre otras razones, por
la necesidad de proporcionar la formación profesional de base complementaria
de las otras materias comunes y de modalidad, y que se precisa para emprender
una formación profesional específica. Los alumnos que terminen
la educación obligatoria deberían experimentar el paso al
Bachillerato como una transición no difícil, encontrando
materias nuevas, más especializadas, pero continuando también
con materias familiares que prolongan, en un nivel distinto de formalización
y especialización, las áreas de la ESO. Es, ciertamente,
un Bachillerato con vocación de mayoría.
