Indicaciones para elaborar el Proyecto Curricular de Centro
  1. ORIENTACIONES GENERALES
  2. ESTRATEGIAS ESPECÍFICAS PARA LA ELABORACIÓN DEL PCC

1. ORIENTACIONES GENERALES

En numerosas ocasiones, se ha puesto de manifiesto la necesidad de que el contenido del PCC exprese el mayor grado de acuerdo posible por tratarse de una tarea común que comporta decisiones que afectan a toda la comunidad educativa. Es un objetivo primordial que el PCC llegue a convertirse en un documento colectivo, asumido por el conjunto de personas que realiza su labor docente en un centro.

El PCC es, por su carácter, perfectible en el tiempo. Su valor esencial no es que esté “bien hecho”, sino que exprese verdaderamente el proyecto educativo de un centro. Su validez estará condicionada al hecho de que resulte útil para la mejora de la enseñanza que en la comunidad educativa se imparta, más que porque sea un documento correcto y bien presentado, exclusivamente.

El primer PCC de un centro expresará el mayor acuerdo posible para desarrollar las finalidades educativas definidas. Un acuerdo susceptible de ser ampliado, mejorado, revisado. Pero, desde el principio el PCC deberá ser un documento consensuado.

El hecho de ser un instrumento al servicio de la comunidad educativa en general, orientado al desarrollo de las finalidades educativas, obliga a comenzar la elaboración del Proyecto Curricular dotando al centro de estrategias organizativas que permitan una comunicación fluida con las personas y sectores que componen la realidad escolar del centro, con el fin de conocer las expectativas que tienen respecto a la educación que se desarrolla en el mismo, la problemática del contexto social, la tipología de padres, alumnos, etc.

Todas estas orientaciones deben contribuir a la consolidación de un procedimiento básico de elaboración: el trabajo en equipo de los profesores.

Esta tarea, compleja y laboriosa, sólo puede afrontarse con garantía de éxito, a medio y largo plazo, si desde el principio se entiende como una labor cooperativa y solidaria y si desde el principio se percibe como un recurso útil para la vida del centro.

El PCC debe constituir desde el principio un instrumento útil. Progresivamente, irá articulando ámbitos cada vez más amplios de la planificación y desarrollo curricular, para terminar siendo la expresión idónea y eficaz del proyecto educativo de una comunidad escolar. Desde el principio, ha de incidir en la mejora y transformación de la realidad educativa del centro y de calidad docente que se desarrolla en sus aulas.

Esta incidencia práctica será de distinto nivel según el grado de desarrollo del propio PCC. Podrá empezarse, así, sólo por describir y hacer explícitos los presupuestos teóricos y prácticos que sustenta el equipo docente, para poder proyectar una acción de futuro según las posibilidades y características del centro. El PCC es un recurso a medio y largo plazo. Constituye el inicio de un proceso que no deberá tener fin y que dará progresiva coherencia y continuidad a la acción didáctica de un equipo de profesores, terminando por definir en el tiempo las características básicas de su peculiar estilo educativo.

El proceso inicial de elaboración del PCC debe partir de la realidad educativa del centro, de lo que se viene haciendo en él: de los proyectos en marcha, de la descripción y el análisis de la práctica habitual haciendo explícitos los presupuestos curriculares puestos en juego, etc. para tratar de confluir en decisiones compartidas,que generen mayor participación para que, desde el primer borrador que se realice, se tenga conciencia de su utilidad primordial como instrumento dirigido a la mejora del centro.

Este proceso de desarrollo curricular definido y facilitado por la elaboración del PCC deberá estar estrechamente vinculado a los procesos de formación permanente del profesorado. Ambos son interdependientes y será su adecuada conjunción lo que hará posible su progresiva mejora. El PCC es un buen instrumento para facilitar el desarrollo profesional de los docentes; de ahí que haya que tener presente un apropiado plan de formación permanente del profesorado en aquellos aspectos que se consideren más necesarios para su elaboración. La formación que el profesorado requiera sobre los aspectos que considere prioritarios se reflejará en el Plan de Formación del Profesorado del Centro, como parte esencial del propio PCC.

Materiales de apoyo para la realización del PCC

El análisis del contexto escolar, las Finalidades Educativas del centro, los Decretos de Enseñanza de Andalucía y la experiencia educativa derivada de la práctica docente constituyen las fuentes básicas de información a las que habrá que recurrir para comenzar a elaborar el PCC.

Esta elaboración puede requerir, además, la utilización de diversos materiales de apoyo y ejemplificaciones que faciliten las decisiones que deberán tomar los equipos docentes. En este sentido, la administración educativa andaluza también contribuirá a dotar a los centros de recursos adecuados a tal fin: orientaciones para la secuenciación de contenidos por áreas, guía para la elaboración de Proyectos de Centro, ejemplificaciones de Proyectos de Centro y/o Ciclos, módulos didácticos experimentados, guías de recursos por áreas curriculares, documentos orientadores para la atención a la diversidad, etc.

El equipo técnico de coordinación pedagógica del centro: una pieza clave

El Equipo Técnico de Coordinación Pedagógica, compuesto por el Director, el Jefe de Estudios, los jefes de Seminario/ Departamento y, en su caso, el Coordinador del Departamento de Orientación, ha de desempeñar un papel relevante en la elaboración del PCC.

Tanto si se sigue una estrategia más global como si se establecen estrategias parciales, la labor de dicho Equipo Pedagógico puede ser crucial. En el primer caso, como estructuradores del trabajo en equipo, garantizando su coherencia y eficacia. En el segundo, primará su función como dinamizadores o facilitadores de una progresiva estructuración organizativa y curricular del centro y el conjunto de su profesorado. En todo caso, su papel de coordinadores del proceso debe garantizar la coherencia del resultado y de su aplicación.

Para ello, el Equipo Técnico de Coordinación Pedagógica debe ser un equipo representativo de todo el profesorado, un equipo del centro y no sólo de un grupo o tendencia. Su objetivo es optimizar la labor del claustro de profesores, promover la participación de todos según sus intereses, posibilidades y capacidades. No trata de sustituir la responsabilidad de los docentes en las tareas de planificación, sino de facilitarla y hacerla posible.

2. ESTRATEGIAS ESPECÍFICAS PARA LA ELABORACIÓN DEL PCC

El PCC es competencia del conjunto de profesores y profesoras de un centro. Es la aportación específicamente pedagógica que el Claustro de Profesores realiza al Proyecto de Centro. Si bien su elaboración, aprobación, aplicación y evaluación corresponde, pues, al profesorado, debe ser congruente con el resto de instrumentos y elementos que conforman el Proyecto de Centro de una determinada comunidad educativa: Finalidades Educativas del Centro, Reglamento de Organización y Funcionamiento y Plan Anual.

Esto significa que el PCC no debe ni puede ser una respuesta al margen de las demás y que, por tanto, debe ser compartido y aceptado por todos los sectores que componen dicha comunidad, representados en el Consejo Escolar del Centro. Será este órgano el encargado de aprobar y difundir el Proyecto de Centro (y el PCC como parte integrante del mismo), como la expresión del conjunto de decisiones que ayudarán a desarrollar las Finalidades Educativas establecidas por la comunidad escolar. Un buen grado de coherencia y de consenso, será la mejor garantía para que resulte eficaz y útil desde la elaboración hasta la aplicación, de ahí que sea el profesorado el más interesado en salvaguardar una relación fluída y continuada entre todos.

Desde esta perspectiva conviene, no obstante, preguntarse por cuáles pueden ser las estrategias más adecuadas.

El trabajo en pequeños grupos

En los centros, resulta útil la constitución de comisiones o grupos reducidos que faciliten una participación activa de todos los miembros del claustro, a la vez que, optimizan los intereses y las capacidades diversas del profesorado en tareas simultáneas que requieran aptitudes y especializaciones distintas.

Lo que habrá que asegurar, en cada caso, será un núcleo de decisiones compartido por todos y un grado de coherencia satisfactorio.

La organización de los grupos de trabajo habrá de responder de forma distinta a los distintos tipos de tareas que hayan de realizar. Así una parte importante del trabajo de elaboración podrá realizarse en “equipos de ciclo”, compuestos por todo el profesorado que imparte clases en un mismo ciclo. Estos equipos serán idóneos para la determinación de Objetivos Generales de Etapa y Ciclos, para definir criterios de organización de los Contenidos, para formular los criterios de evaluación de ciclo y etapa, etc.; esto es, para todas aquellas tareas que necesitan un trabajo de síntesis de distintas perspectivas aportadas por los miembros del equipo.

En otros momentos, puede resultar más adecuada la organización de equipos de trabajo por áreas a lo largo de la etapa. Es el caso de aquellas tareas que necesitan de un análisis más profundo o exhaustivo de un determinado campo, como la determinación de Objetivos Generales de área de la etapa y ciclos, la organización de contenidos de las áreas, criterios de evaluación por áreas, etc.

También podrán adoptarse otras agrupaciones para temas relacionados con la Organización del PCC, con su Evaluación o con la configuración del Plan de Formación del Profesorado del Centro.

Se trata, en cada caso, de realizar una distribución adecuada de las tareas que permita posteriormente una puesta en común rica y rigurosa, combinando actividades de análisis pormenorizado con otras más de síntesis de distintas aportaciones.

Esta rentabilización de los recursos humanos de un centro tiene sentido dentro de un trabajo cooperativo y solidario. Debe procurarse un cierto equilibrio en la participación y toma de decisiones del profesorado que, no teniendo por qué ser idéntica en todos, contribuya a conseguir que el PCC se reconozca como un proyecto común.

La coordinación del trabajo de elaboración del PCC

La elaboración del PCC a partir del trabajo en pequeños grupos requiere una gran dosis de coordinación. Esta coordinación puede ser asumida por un miembro de cada ciclo que se convertiría así en el “Coordinador de Ciclo” correspondiente. El conjunto formado por los coordinadores de ciclo podría incorporarse a las tareas que, desde el punto de vista de la coordinación y la coherencia, ha de desempeñar el Equipo Técnico de Coordinación Pedagógica.

El Equipo Pedagógico deberá garantizar un grado de coherencia idóneo entre los distintos elementos del PCC y del propio Proyecto de Centro. Para ello, pueden recomendar las agrupaciones y tareas más apropiadas a tal fin, recabar informaciones y establecer las relaciones necesarias con personas externas al claustro que permitan establecer puentes, llegar a acuerdos, solicitar ayuda o asesoramiento, aglutinar recursos, resolver conflictos...

La articulación de las propuestas o iniciativas didácticas presentes en el centro: de las partes al todo o del todo a las partes.

Cada centro tiene una serie de peculiaridades que incluyen la propia idiosincrasia de su profesorado: su trayectoria docente, sus relaciones profesionales y personales, sus expectativas... Esta situación deberá valorarse para decidir la estrategia general más idónea para elaborar el PCC.

En un primer momento, se contará con las iniciativas que se vengan desarrollando en el centro: proyectos de innovación, seminarios permanentes, grupos que realizan un determinado trabajo..., y ver la posibilidad de aprovecharlas para converger en la elaboración del PCC; o incluso, para pasar a realizar una propuesta más global dependiendo de la envergadura de dichas iniciativas.

En el caso de que éstas no existan o sean incipientes, de que no haya una adecuada cohesión de grupo y/o falte experiencia de trabajo en equipo, la estrategia básica debería centrarse en la creación de proyectos parciales que, a medio plazo, puedan confluir en uno de carácter más general.

De esta forma, puede comenzarse por elaborar proyectos relacionados con diversos temas (fijación de objetivos, evaluación, formación del profesorado...) o bien proponer la realización de “Proyectos Curriculares de Ciclo” (empezando por uno de ellos para seguir posteriormente con los demás), que acaben por conformar un verdadero PCC al cabo de dos o tres cursos.

Esta estrategia que va “de las partes al todo” resulta más lenta pero más conveniente para asegurar la elaboración de un PCC útil que sea la expresión del trabajo realizado por el profesorado.

Esta estrategia, sin embargo, puede que no sea adecuada en aquellos equipos docentes que ya tienen una cierta experiencia en este tipo de tareas o que forman un grupo cohesionado y organizado. En este caso, resultará más rentable una estrategia que vaya “del todo a las partes”, esto es, seguir una secuencia lógica de elaboración que, partiendo de la propuesta curricular de la Comunidad Autónoma y de la trayectoria seguida por el propio proyecto de dicho equipo docente, aborde los distintos elementos y niveles de concreción previstos en la presente guía, de una forma similar a como han sido expuestos.

Se adopte una estrategia u otra, el resultado deberá ser un PCC adecuado al contexto y sujeto a evaluación y reelaboración en el tiempo, a disposición de cuantos sectores educativos formen la comunidad y de la Administración educativa. Esta deberá facilitar su seguimiento, evaluarlo y velar por el respeto a los aspectos curriculares de carácter prescriptivo contenidos en los Decretos de Enseñanza para Andalucía, respeto sin el cual la necesaria autonomía de los centros podría traducirse en situaciones de desigualdad o discriminación no deseables para profesores y alumnos.

El Proyecto Curricular de Zona: la labor de los CEPs

Otra posible estrategia que puede ser aplicada en determinadas situaciones específicas (centros rurales dispersos, comarcas o zonas con características comunes, coordinación de centros distintos de una localidad o de distintas etapas educativas...) sería la de llegar a construir las líneas generales de un Proyecto Curricular de Zona.

Este tipo de Proyecto puede ayudar a mejorar el grado de coherencia y coordinación de distintos PCC, lo que, sin duda, contribuirá a una mejora sustancial de los mismos. Esta estrategia, cuya adopción deberá ser valorada en cada situación concreta, no resta competencias ni autonomía a los equipos docentes, sino que les ofrece un marco más general desde donde articular actuaciones que, de otro modo, correrían riesgo de desconexión. De la misma forma, puede poner en marcha iniciativas que aprovechen mejor los recursos humanos y materiales de una zona.

El asesoramiento

El conjunto de orientaciones aquí explicitadas proporcionan indicaciones suficientes sobre el tipo de asesoramiento técnico que puede contribuir a la realización del PCC de un centro.

La valoración inicial que se realice de la situación del centro deberá orientar la estrategia general que puede adoptarse o proponerse al propio equipo docente: desde la conformación de proyectos parciales o desde la elaboración global del PCC.

Este asesoramiento externo sobre la elaboración del PCC, que puede estar relacionado con otro tipo de actividades de formación en el centro, deberá ser congruente con las características generales que debería tener cualquier actividad de este tipo y que resumimos de las citadas por Del Carmen/Zabala (1990):

  1. Partir de las necesidades y características concretas de los docentes que lo piden, lo que implica conocerlas.
  2. Evitar la imposición de modelos de actuación externos, elaborados a priori, partiendo del análisis y valoración positiva de lo que se hace en el centro y ayudar a progresar en los planteamientos, respetando los ritmos, las concepciones y la dinámica del equipo.
  3. Ayudar a dinamizar, pero sin asumir un papel protagonista, que corresponderá a los miembros del propio equipo.
  4. Ayudar a centrar los objetivos y tareas, evitando planteamientos que rebasen las posibilidades del equipo o que no sean asumidos colectivamente.
  5. Reconocer honradamente sus posibilidades y limitaciones en el asesoramiento, y garantizar la continuidad y asiduidad acordada con el profesorado.
Como queda dicho, un centro que cuente con una trayectoria contrastada en la realización de “proyectos” de diversa índole (innovación educativa, investigación, planes de centro, formación del profesorado...), que haya consolidado dentro de su organización interna aquellos recursos que posibilitan el trabajo en equipo, que posea un conjunto de profesionales cohesionados en una tarea común, etc. podrá adoptar una estrategia de elaboración similar a las que haya venido desarrollando. De esta forma, la realización del PCC, será desde el principio una tarea global, que implica a toda la organización del centro, asegurando desde el comienzo, la coherencia y la compatibilidad de las distintas acciones.

En aquellos centros que, por el contrario, no cuenten con estas condiciones, podrán articularse diversas estrategias, todas ellas dirigidas a la consecución a corto plazo de un clima de trabajo cooperativo y solidario de todos los participantes en la realización del PCC.

En estos casos, el proceso inicial podrá partir de “proyectos parciales” con voluntad de llegar a confluir en proyectos más globales. Estos proyectos pueden estar nucleados en torno a ciclos, en torno a equipos docentes determinados, departamentos, grupos de innovación, etc.

Se trata, en cualquier caso, de que el profesorado consiga cotas de participación y cooperación cada vez mayores.