El
niño y la niña de 1 a 2 años:
Amor
y Odio; Temores y Fobias
Los sentimientos que
experimenta el niño de corta edad son tan intensos que se polarizan con
frecuencia, pudiendo pasar en un instante del amor más profundo al odio más
colérico. Las rabietas, mezcla de frustración y rabia, adquieren a veces tal
violencia que parecen no tener fin. Estos conflictos se manifestarán
posteriormente durante el sueño produciendo pesadillas si los mismos no se han
resuelto adecuadamente durante la vigilia.
Las rabietas son una
mezcla de frustración y rabia que adquieren tal violencia que abruman al niño
de tal forma que se vuelve incapaz de ponerles fin. En estas situaciones el niño
necesita de un adulto, preferentemente de su madre, que le ayude.
Cuando el niño se
halla en este estado, se siente atemorizado por su propia violencia y tiene
miedo de que ésta pueda destruirlo a él y a su madre. Una vez que el niño se
tranquilice, podrá hablar acerca de lo ocurrido.
La madre debe aprender
a contener estos ímpetus para que el niño se calme. Esto no produce tanto
malestar como cuando ocurre fuera de la casa. Si esto sucede, hay que apartarlo
de la gente y procurar hablarle hasta que se calme.
Esto puede funcionar
para unos niños, sin embargo para otros, quizás
resulte más conveniente dejarles solos para que puedan expresar todo el
malestar que sienten de la forma que estimen oportuna: gritar, tirarse al suelo,
patalear, etc. Algunos niños necesitan que su madre no esté presente cuando
dura la rabieta, porque sienten que así les preserva de sus malos sentimientos. Una
vez transcurrido el enfado, se tornarán afectuosos y volverán a buscar a la
madre como si tal cosa.
Durante este año, los
padres intentarán inculcarle los rudimentos de la disciplina, acotando los
límites que el niño no deberá rebasar. Ya se encargará el hijo de poner a
prueba constantemente dichas limitaciones. Al principio, el niño
no tiene conciencia de lo que puede o no puede hacer, ni de las consecuencias
que acarrean hacer esto o lo otro, simplemente están explorando el medio que le
circunda. Poco a poco irán internalizando las órdenes y las prohibiciones
llegando a constituir la "primera moral".
Los niños de esta
edad varían mucho en la forma de percibir una reprimenda de los padres,
mientras que a unos no les afecta, otros pueden romper a llorar por un simple
gesto de enfado.
La succión del pulgar
es una de las maneras en las que el niño se consuela a sí mismo mediante una
parte de su propio cuerpo. De este modo no depende por completo de su madre para
hallar consuelo. De la misma manera, en los momentos de angustia algunos niños
recurren a la masturbación o al balanceo como una manera de buscar consuelo en
su propio cuerpo. Un niño que hace cualquiera de estas cosas de manera violenta
se siente infeliz y necesita ayuda.
Los niños de esta
edad pueden tener muchos miedos. Cuando uno de estos miedos es muy intenso y no
sabe darle explicación o es infundado y se asemeja a un sentimiento de pánico
hacia una cosa o lugar determinados, lo llamamos fobia.
Lo más importante es
no exponer nunca deliberadamente al niño ante una situación que lo atemoriza,
con la esperanza de que de esa manera se le quitará el miedo. No sólo no es
eficaz esta forma de proceder, sino que por el contrario es probable que dicho
miedo se acentúe.
El objeto de la fobia
es el representante de todo lo malo en ese momento del interior del niño, el
cual lo proyecta sobre él y lo aleja de sí mismo. Todos tenemos sentimientos
de cólera, así como de afectos. El niño experimenta todos estos afectos de
forma conjunta y los deposita en la madre. La parte del niño que ama a la
madre, quiere protegerla de la que quiere destruirla; por lo tanto una buena
"solución" es proyectar en un ruido intenso o en un perro ladrando
los contenidos peligrosos y huir de ellos. Esta es la razón de los frecuentes
miedos hacia los animales, a veces reales, pero con frecuencia imaginarios.
Los temores que pueden presentar los niños a esta edad pueden relacionarse
a veces con la falta de conocimiento del entorno más inmediato. Sin embargo,
cuando aparece una fobia, un miedo irracional hacia una cosa o lugar
determinado, es síntoma de que un conflicto no resuelto ha cristalizado de esa
manera particular, alejando de la conciencia los terribles sentimientos a los
que está asociado.
El niño y su familia
Comer, Dormir e Higiene
Juego Simbólico e Imaginación
Amor y Odio; Temores y Fobias
©
Francisco de la Flor Terrero
Psicología
del niño y sus cuidados
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esperando un bebé. Embarazo
1. Cómo
son el niño y la niña de 0 a 1 años
2. Cómo son el niño
y la niña de 1 a 2 años
3. Cómo son el niño
y la niña de 2 a 3 años
4. Cómo son el niño
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5. Cómo son el niño
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6. Cómo son el niño
y la niña de 5 a 6 años
7. Psicomotricidad del niño y de la niña de 0 a 5 años
8. Estimulación motriz del niño y de la niña de 0 a 1 años
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