El
niño y la niña de 2
a 3 años
La madre seguirá siendo el centro del mundo del niño y la niña de 2 a 3 años.
En momentos de problemas o angustia sólo la madre podrá ayudarle. Aunque el
niño ya posee cierto grado de independencia, ella seguirá siendo el eje de su
mundo. Ya ha podido comprobar cómo la madre se va y vuelve. Este conocimiento
le permite poder explorar el mundo sin la presencia de la madre, no
obstante, cuando él se siente demasiado autónomo, su seguridad se desvanece y
tiene que recuperarla yendo de nuevo a buscarla. Al final del tercer año de
vida, por fin se logra alcanzar lo que se
llama en psicología "la constancia de objeto", es decir, se logra
mantener la imagen mental del objeto amado y necesitado el suficiente tiempo
como para poder estar realizando tareas de otro tipo, como por ejemplo, asistir
a la escuela infantil, (soportando la dura espera de: Toda una mañana sin
mamá).
Habitualmente
a los dos años, el niño no ha logrado aún un completo control de los
esfínteres, y a menudo hasta esa edad, la madre no comienza a enseñarle a
estar limpio y seco. Este es uno de los aspectos de la educación del niño en
el que cuanto menos prisa se tiene más adelantos se logran. En este punto
precisar que las niñas suelen, por término medio, controlarse antes que los
niños.
Por
otra parte, es
la edad del ¡No! Hay un cierto placer en negarse a todo, incluso cuando lo que
se le pregunte sea de su total agrado. A pesar de que esta obstinación puede llegar a ser molesta,
es sin duda un buen signo: sirve para confirmar que todo va correctamente. El niño va
afirmándose a través de la negación, es su forma de delimitar su realidad
de la de los otros. No = Yo, si no me opongo, no pasa nada, no me diferencio, no
discrimino. Es la manera que ha encontrado para "reconocer" sus
cosas. Al ¡No! se le suma además el ¡Mío! No esperemos encontrar a un niño
que no sea egoísta. La caridad bien entendida empieza por uno mismo, esto es lo
que quiere decir el refrán: primero yo, después, los demás. La generosidad se
aprende, no nace, se hace. Habrá poco a poco que inculcar este valor en el
niño, pero nunca antes de que el niño se quiera a sí mismo lo suficiente.
En
lo que respecta al juego, el niño aprende a distinguir el
mundo interno de la realidad externa mediante el juego. La mayor parte del
tiempo que pasa despierto lo dedica al juego, el cual reviste suma importancia
para su desarrollo. Cuando no juega y duerme, sueña, que podríamos decir que es el
"juego" del inconsciente... Existen juegos de roles, en los que desempeñan papeles, y
juegos de identificación paterna y/o materna, juegos de evacuación y juegos de
elaboración: se usa el
juego para descargar angustia contenida o para elaborarla a través del control
de los personajes, por ej.
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Su familia
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Limpio
y Seco
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La
edad de la protesta
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El
juego de los niños