El
niño y la niña de 2
a 3 años: El
juego de los niñosEn
lo que respecta al juego, el niño aprende a distinguir el
mundo interno de la realidad externa mediante el juego. La mayor parte del
tiempo que pasa despierto lo dedica al juego, el cual reviste suma importancia
para su desarrollo. Cuando no juega y duerme, sueña, podríamos decir que el
sueño es el "juego" del inconsciente... Existen juegos de roles, en los que desempeñan papeles, y
juegos de identificación paterna y/o materna, juegos de evacuación y juegos de
elaboración: se usa el
juego para descargar angustia contenida o para elaborarla a través del control
de los personajes, por ejemplo.
El
niño debe aprender las propiedades del mundo exterior y reconocer y adecuarse a
su mundo interno de sentimientos y fantasías. Hasta los cuatro meses de vida
aproximadamente, no hay diferencias entre el mundo interno y externo, existe una
total confusión, poco a poco aparecen los primeros límites coronados por dos
hitos importantes: el destete y el reconocimiento de la cara de la madre. A
partir de ahí se reconocen a los familiares y por tanto se distinguen a los
extraños, posteriormente la autonomía del niño para desplazarse y para poder
hablar y sobre todo decir No, es lo que va configurando poco a poco la
delimitación clara de "mi realidad" de la "realidad
externa". Esto conlleva una gradual diferenciación de la fusión
primordial con la figura materna. Lo que ocurre es que cada diferenciación es
vivida como un golpe al Narcisismo: pueden usarse muchos mecanismos de defensa
para negar esta realidad y recuperar el sentimiento de omnipotencia perdido.
Durante el embarazo la omnipotencia era del tipo "oceánica", ya con
el nacimiento hay que enfrentarse al corte del cordón umbilical y a la
experiencia angustiosa de respirar o morir: esto es lo que pone en marcha la
vida, pero para amortiguar toda esta angustia está la madre por un lado, y el
sueño por otro. De nuevo se recupera la omnipotencia, pero esta vez es una
omnipotencia prestada por la madre y negada por el hijo. Cada hito de
separación es un logro de independencia pero también conlleva un darse
cuenta de mis carencias y un reconocimiento de que uno "no lo puede
todo".
Este
dolor natural del crecimiento necesita de un mecanismo natural para poder
asimilar estas experiencias y poderlas integrarlas en la personalidad: este
mecanismo natural es el JUEGO. El juego simbólico ocupa desde los primeros
meses de vida un lugar importantísimo en la vida del ser humano. Tanto que sin
él, posiblemente nos volveríamos locos, al igual que no podemos pasarnos más
de 36 horas sin dormir ni soñar...
Mediante
el juego se recrea el mecanismo de la omnipotencia pero para elaborarlo, para
digerirlo, para darse cuenta de que existe un escenario, un tiempo, unos actores
y un proceso. Se recrea la angustia, se transforma y se libera. El dolor puede
llegar a convertirse en espera, tensión, expectación, llanto, alegría,
emoción.., pero sobre todo se DOMINA. Esto es lo que da la sensación de
control, el poder darle forma, articular y hacer fluir las emociones por
diversos caminos y transformarlas... Esto es la elaboración: algo que es
amorfo, la angustia, se le da forma a través del juego, de la acción, de las
palabras...
Recordar lo ya
dicho en algún otro momento de estos escritos en este punto: un niño está
sano si juega, si no juega, algo le pasa... Es un punto importante de
observación de los padres y educadores. Lo natural es que el niño tenga ganas
de jugar, mientras juega está elaborando la vida, poco a poco este sentimiento
de juego es el que va a dar paso a la cultura, pasando por el aprendizaje de la
lectura y la escritura, esto es lo que va a posibilitar la creación cultural:
escribir novelas, obras de teatro, música, realizar películas, diseñar
espacios, realizar espectáculos, hacer deportes, etc..
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Su familia
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Limpio
y Seco
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La
edad de la protesta
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El
juego de los niños