El
niño y la niña de 1 año:
Idas y Venidas
A
la vez que el proceso del destete se va consolidando, el niño entrará
en una fase en el que las idas y venidas serán frecuentes. Habrá
momentos en los que estará más interesado en la propia experimentación
y descubrimiento del mundo que en otra cosa. Estas idas y venidas, experimentación
y afán de conocimiento del mundo le conducirán a la consecución
de una de las mayores hazañas ontogénicas de nuestra especie:
alcanzar la posición erguida, posición privilegiada que le
permitirá dominar el mundo a su antojo, ir y venir. Mirar, tocar,
tomar las cosas y llevarlas de un lugar a otro, y en primer término,
llevarse a sí mismo hacia donde desea ir.
El
centro de las idas y venidas del niño es la madre (o aquella persona
que haga de figura materna, puede ser también el padre). Así,
cuando el niño se siente bien, puede explorar el mundo, gatear,
tocar, trepar, subir, agarrar, tirar... pero cuando se le acaba la seguridad,
necesita establecer contacto (físico en un primer momento, visual
en un segudo, auditivo en un tercero) con la madre. Así, es muy
típico en estos momentos que el niño llore y extienda los
brazos, reclamando ser abrazado, o cuando ya saben hablar y caminar decirles
al padre o a la madre "súbelo, súbelo" por "súbeme,
aúpame, tómame en tus brazos".
Este
acercamiento del niño a la madre cuando se le acaba el sentimiento
de seguridad interior es lo que Margaret Mahler ha dado en llamar "repostaje
emocional". De alguna forma el motor del niño se ha quedado sin
el combustible necesario para poder seguir con la exploración del
mundo. De hecho, una vez que se ha tomado al niño en brazos, o se
le ha dicho algo o quizás tan sólo le ha dedicado una cálida
mirada o tal vez una sonrisa, será suficiente para volver a llenar
su depósito emocional, pudiendo circular de nuevo el niño
un buen rato...
La
evolución del niño, su grado de autonomía, lo podremos
ir comprobando pues en función de la cantidad de tiempo y dedicación
que necesite para poder circular libremente sin tener que llenar su depósito.
El primer grado de autonomía total lo alcanza el niño a la
edad de los tres años, aproximadamente.
Volviendo
a la circularidad de las idas y venidas, decir también que existen
períodos centrípetos y períodos centrífugos.
En los primeros la atención se centra en el individuo y son períodos
en los que el niño está más apegado a los adultos
y más centrados en sí mismos. En los segundos la atención
se vuelca al exterior y son más libres e independientes. Indudablemente
los dos primeros meses son centrípetos ya que la motilidad del niño
y la atención están exclusivamente fijados en procesos de
relación dual, el bebé y la madre. Posteriormente entra en
una fase centrífuga hasta los 4 - 6 meses, edad en la que se vuelve
a centrar las energías en los procesos externos al individuo. A
los 7 - 8 meses se manifiesta el síndrome del temor al extraño
descrito por Spitzz, y ello es debido a que en torno a esa edad, el niño
toma conciencia de sus familiares más directos, tanto de su madre,
como de su padre y familia cercana y comienza un período de discriminación
interior-exterior. Lo familiar le produce seguridad y lo extraño
angustia. A partir del octavo mes y hasta los 12 meses, comienza de nuevo
un período de expansión centrípeta que culmina con
la posición vertical, los primeros pasos y la liberación
definitiva de sus manos para poder agarrar los objetos y manipularlos a
su antojo, además de poderlos desplazar donde guste. (Aquí
también empieza la tortura de los padres: "niño ahí
no se toca" -videos, televisor, enchufes, lavadoras, lavavajillas, cocina,
y todos los botones y mandos que encuentre a su alrededor...)
Para
terminar este capítulo, decir que durante la transición de
una fase a otra, centrípeta a centrífuga y viceversa, existen
períodos de crisis que se manifiestan generalmente porque el niño
enferma, duerme mal por las noches, tiene pesadillas, come peor, llora
más, se atemoriza, etc, etc... Decir desde aquí a este respecto
que hay que tener paciencia y calma, esperar un tiempo prudente, ayudar
a contener al niño la angustia sosegadamente con la espera de que
ese estado desaparecerá, alcanzando el niño un mayor grado
de seguridad y autonomía personal.
-
Dos
en uno
-
Acoplamiento
-
Destete
-
Idas
y Venidas
©
Francisco de la Flor Terrero
Psicología
del niño y sus cuidados
0. Estamos
esperando un bebé. Embarazo
1. Cómo
son el niño y la niña de 0 a 1 años
2. Cómo son el niño
y la niña de 1 a 2 años
3. Cómo son el niño
y la niña de 2 a 3 años
4. Cómo son el niño
y la niña de 3 a 4 años
5. Cómo son el niño
y la niña de 4 a 5 años
6. Cómo son el niño
y la niña de 5 a 6 años
7. Psicomotricidad del niño y de la niña de 0 a 5 años
8. Estimulación motriz del niño y de la niña de 0 a 1 años