En casa vivia una familia compuesta por el papá, la mamá y cuatro hijos. Como Otro no sabía cómo se llamaba, decidieron ponerle un nombre. Pero no se ponian de acuerdo.
El papá decía que lo llamaran José; la mamá quería ponerle Pedro. Y a los hijos, le gustaba el nombre de Esteban. Y para no pelearse, eligieron un trocito de cada nombre: de José Jo, de Pedro Pe y de Esteban Es. Lo ordenaron y crearon el nombre Espejo.
Espejo jugaba con los niños y ayudaba a los padres en sus tareas. Buscaba leña para el fuego, juntaba los huevos del gallinero, daba de comer a las gallinas y a los cerdos, pero le faltaba algo muy importante, tener una familia.
Los campesinos se encariñaron tanto con él que le pidieron que se quedara a vivir con ellos para siempre. Espejo se puso muy contento, ya no estará más solo, ahora tendrá una familia.
Martín Gómez. 4º rojo. Escuela Privada Ranelagh.