Con el tiempo Otro pudo aprender con mucho esfuerzo, el idioma de las personas que vivían en la aldea, a descifrar sus costumbres, sus comidas, sus hábitos y se dió cuenta que era muy distinto a todo lo que había vivido en la selva. Sin embargo le atraía mucho, porque eran seres iguales a él.
Un día dando una vuelta por la plaza de la aldea, se sintió atraído por una niña de su edad, llamada Florencia, la cual también se había fijado en él; pero por su vergüenza no se atrevió a entablar ningún tipo de conversación.
Al otro día trabajando con el campesino le contó lo sucedido en la plaza y éste se atrevió a darle un consejo. Otro lo escuchó atentamente y se propuso entablar una conversación con la niña. Esa misma tarde, al encontrarla otra vez en la plaza, Otro le dijo si no le gustaría que fueran novios, a lo cual Florencia asintió.
Al cabo de un tiempo se sintió muy feliz con Florencia, sin embargo, extrañaba la selva; entonces tuvo que tomar una determinación. Después de varios días habló con Florencia y le dijo que si bien la selva había sido el refugio de su vida, él elegía quedarse en la aldea y formar una familia con ella.
Nicolás Regis. 4º Rojo. Escuela Privada Ranelagh