¡Nada
es perfecto!
Archi
salió, como todos los días, a las 9 de la mañana.
El ambiente era húmedo, como de costumbre, y la luz tenue, como
era de esperar. Se fue a dar una vuelta para buscar algo de comer.
Como
era un explorador nato, se dejó llevar por su instinto y tomó
el rumbo que le marcaba su apetito. Después de recorrer algunos
kilómetros, divisó un suculento bocado. Aceleró su
marcha y se disponía a morder, cuando la presunta víctima
salió rauda y veloz escapando, feliz y burlona, de la guillotina.
Archi
pensó que debería buscar ayuda, quizás si otro compañero
atacase de frente se podría solucionar el tema del desayuno, aunque
tuvieran que trabajar el doble para llenar la tripa.
Por
el camino se encontró con Richi.
Le expuso su plan y la condición de que iban a partes iguales. Éste
aceptó encantado la oferta y ahora empezaron a moverse uno al lado
del otro, avanzando en la misma dirección y separados por una distancia
en la que ambos se veían relativamente bien, a pesar de la atmósfera
que reinaba.
Como
eran exploradores natos, se dejaron llevar por su instinto y tomaron el
rumbo marcado por su apetito. Después de recorrer algunos kilómetros,
divisaron un suculento bocado. Aceleraron su marcha, y se disponían
a morder cuando la presunta víctima salió rauda y veloz,
escabulléndose, feliz y burlona, por un costado.
Consideraron
los fallos de su plan y decidieron que para que eso no volviera a pasar
necesitarían la ayuda de un tercero, disponiéndose ahora
en forma de triángulo equilátero, con lo que la presa, convenientemente
situada en el centro, no tendría ninguna opción de escapar.
Fueron
a buscar a Michi,
que acababa de levantarse en ese momento. Le contaron el plan y decidió
unirse al grupo para trabajar en común y repartirse a partes iguales
lo que consiguieran entre los tres, aunque para ello tuvieran que trabajar
el triple.
Como
eran exploradores natos, se dejaron llevar por su instinto y tomaron el
rumbo marcado por su apetito. Después de recorrer algunos kilómetros,
divisaron un suculento bocado. Aceleraron su marcha y se disponían
a morder, cuando la presunta víctima salió rauda y veloz,
escabulléndose, feliz y burlona, por arriba.
Al
comprobar los nuevos agujeros de su táctica decidieron seguir con
el mismo plan, pero reforzando el ataque, con lo cual tendrían que
buscar a dos nuevos compañeros, uno para la parte superior y otro
para la inferior, de manera que ahora dispondrían de un ataque tridimensional,
superando así el ataque en el plano.

Como
por casualidad, pasaban por allí Melli
y Pelli, que
al parecer, también buscaban algo que echarse al cuerpo. Una vez
puestos al corriente del asunto tomaron sus posiciones. Archi,
Michi
y Richi, seguirían
formando los vértices del triángulo. Melli
y Pelli, se colocarían
en el centro del mismo uno arriba y el otro abajo, todos situados a la
misma distancia, con lo que ocupaban ahora un espacio de dos pirámides
que se unían por la base. Decidieron trabajar en equipo aunque para
ello tuvieran que repetir cinco veces la operación.
Como
eran exploradores natos, se dejaron llevar por su instinto y tomaron el
rumbo marcado por su apetito. Después de recorrer algunos kilómetros,
divisaron un suculento bocado. Frenaron la marcha y decidieron un plan
de ataque. Michi
saldría al encuentro por su frente, dispuesto a perseguir a la presa,
mientras Archi
y Richi quedaban
en los vértices opuestos. Melli
y Pelli mantendrían
sus posiciones: superior e inferior.
El
asunto no fue nada fácil, ya que la presunta víctima salió
huyendo como era de esperar al ver a Michi
hacia el centro de la trampa, pero cuando se sintió cercado por
los otros, escupió un chorro de tinta cegándolos. Cuando
todo volvió a aclararse nuestros amigos estaban de nuevo reunidos,
pero sin nada que llevarse a la boca.

Antes
de que Archi
pudiera exponer su nuevo plan de ataque empezó a llover comida.
Como todos los días a las 11 de la mañana, el cuidador del
Aquarium saludó a todos los habitantes del mismo a la vez que iba
vertiendo cuidadosamente el alimento para todas las especies, dándole
una alegría a nuestros avispados exploradores, pero a la vez privándoles
de su entretenimiento matutino.
¡En
fin, nada es perfecto!


Cuento
original de
Francisco
de la Flor Terrero
Gifs animados extraídos de la Red
(versiones gratuitas)