¡Te
quiero!
Desde
que fuiste un pensamiento compartido
una tarde de verano...
¡Te
quiero!
Desde
que fuiste un deseo inequívoco
una luna de diciembre...
¡Te
quiero!
Desde
que fuiste una ilusionante sospecha
una mañana de enero...
¡Te
quiero!
Desde
que fuiste un simple latido
en el vientre de tu madre...
¡No
sabes, hijo, cuánto te queremos!
¡Te
quiero!
Desde
que fuiste un ser sin rostro
ni forma definida...
¡Te
quiero!
Desde
que fuiste una incierta promesa de
varón...
¡Te
quiero!
Desde
que fuiste unas pataditas en el seno
materno...
¡Te
quiero!
Desde
que fuiste una dulce herida
en nuestro corazón...
¡No
sabes, hijo, cuánto te queremos!
¡Te
quiero!
Desde
que fuiste una redonda y abultada barriga...
¡Te
quiero!
Desde
que fuiste una esperanza de recién
nacido...
¡Te
quiero!
Desde
que fuiste un anhelo urgente
de tenerte cerca....
¡Te
quiero!
Desde
que te acogí en
mis brazos recién parido...
¡No
sabes, hijo, cuánto te queremos!
Para
Juan Francisco de sus padres.
Alcalá
de Guadaira, 12 de diciembre de 1999.