A María de los Ángeles
Cuando supe que venías de camino
mi ser se inundó de alegría...
¡Dichosa yo por tenerte en mi seno!
Mi corazón y el tuyo galoparon juntos
como dos yeguas libres por la pradera....
¡Dichosa yo por tenerte en mi seno!
Mi cuerpo y el tuyo bailaron unidos
esa hermosa danza de la vida...
¡Dichosa yo por tenerte en mi seno!
Mi alma y la tuya se separaron
el día de tu nacimiento.
¡Dichosa yo por tenerte en mi regazo!
Nos separan el trabajo y las obligaciones;
El amor y la palabra nos unen.
¡Dichosa yo cuando te tengo cerca!
Nos separan los miedos y las angustias;
El pensamiento y el recuerdo nos reúnen.
¡Dichosa yo cuando te tengo cerca!
En mi ausencia,
los guardianes de tu Nombre
cuidarán siempre de ti...
Para
María de los Ángeles de su madre Rosmery con todo su Amor.