Silver
miró hacia todos lados y se dirigió, como hipnotizado, hacia
un anillo de oro en forma de Dragón circular, el cual se comía
su propia cola. En la vitrina en la que estaba expuesto ponía un
extraño nombre: "Ourobouros"

Desde
que salió de la tienda, no podía pensar en otra cosa que
en ese extraño anillo. Pero prefirió vaciar su pensamiento
de todo contenido y dedicarse a disfrutar de su familia.
A la
mañana siguiente, nada más atravesar el umbral de la tienda,
recordó el mito egipcio de la lucha entre la Serpiente Apofis y
el dios solar Ra: "Apofis amenaza en todo momento al dios solar y se esfuerza
por todos los medios en estorbar su navegación. Todas las mañanas
y tardes, el dios solar, ayudado por su tripulación divina, consigue
superar las maniobras de su enemigo y prosigue su marcha victoriosamente".
A este pensamiento se le sumó la lucha que mantienen la Serpiente
Tiamat y el dios Marduk, lucha de la creación según el Enuma
Elish de los Sumerios.
Siguió
pensando sobre el asunto: Principio y fin que se unen... una cosa circular
es algo que no tiene fin, es la vez finita pero infinita en su camino.
Se empieza en un punto cualquiera no se termina nunca... ¡Cómo
un reloj! Sí, el tiempo tiene que ver algo en esto, el día
sucede a la noche y la noche al día. ¿Tendrá que ver
con el miedo a la oscuridad? Cuando cae la tarde, la hora del crepúsculo
es un momento incierto, no se sabe lo que va a pasar. Es el único
momento del día en el que se puede mirar al sol sin que te dañe
la vista. Parecería que es como si el sol estuviera débil
en ese momento. El sol "muere", se sumerge sobre la tierra o el mar, desaparece
y empieza la oscuridad.
Con
la oscuridad vienen todos los temores, no se distingue nada y las cosas
pierden sus colores. El hombre durante el día realiza sus proyectos,
la luz le da seguridad. Con el atardecer se encuentra cansado y hay que
dormir, que es como "morir" un poco. Además por la noche se sueña,
(aparece lo incomprensible...) y cuando uno se duerme no sabe si despertará...
Tan sólo la luz de un nuevo día es sinónimo de esperanza.
Una
vez que la noche ha pasado, el sol vuelve a nacer, cómo el Ave Fénix,
que renace de sus cenizas. El sol vence a la oscuridad, Ra vence a Apofis
y Marduk a Tiamat, pero es una victoria momentánea, ya que al caer
la tarde, estos héroes vuelven a ser sepultados por las sombras.
Por eso el Ourobouros se come a sí mismo porque es la misma cosa
el día que la noche, porque uno no puede existir sin el otro y porque
uno se "alimenta" del otro.
Cuando
su padrino cerró la tienda, Silver estaba aún más
excitado que el día anterior, aunque esta vez trató de calmarse.
Le contó todos sus pensamientos de una forma muy ordenada. Al terminar
su relato quedó a la espera de adivinar alguna emoción en
su padrino, sin embargo no se inmutó. Lo escuchó en silencio
y tan sólo le dijo: "Elige otro objeto para mañana".
Silver
ya sabía qué era lo que iba a elegir, en caso de obtener
el consentimiento de su padrino. Se fue hacia la pared y descolgó
un hacha de doble hoja. De su empuñadura colgaba una etiqueta en
la cual se podía leer lo siguiente: Ax bipenne